Ciudad de México, México, 2005 – 2007
Debido al incremento de pasajeros en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Gobierno Federal creo el Sistema Metropolitano de Aeropuertos con el propósito de aprovechar la infraestructura aeroportuaria de la Ciudad de México y la de los estados colindantes como Toluca, Puebla, Cuernavaca y Querétaro. Además, propuso, entre otros proyectos de mejoras, la construcción de la nueva Terminal 2, para lo cual convocó a un concurso nacional en el 2004.
La nueva Terminal 2 se localiza al sureste de la actual Terminal 1, del otro lado de las pistas de aterrizaje; la ubicación del macroedificio en el terreno estuvo determinada principalmente por el análisis de la plataforma, específicamente por la posición de los aviones y los rodajes correspondientes. El conjunto comprende tres partes relacionadas entre sí: la Terminal para 12,000,000 de pasajeros al año; el gran marco que da acceso al patio de más de 130 m por lado con una abertura circular de 65 m de diámetro, y el Hotel de cinco estrellas con 308 cuartos resuelto en tres niveles en la parte superior; y el del estacionamiento. Por su extensión, el patio funciona como un amplio balcón hacia la ciudad y además como un gran vestíbulo; en torno a este espacio jardinado, que organizó el proyecto, confluyen las distintas funciones: el edificio de la Terminal con 23 posiciones de contacto, con forma de “U” de cuatro niveles y con dos “dedos”, uno norte internacional y otro sur nacional, y la Terminal de autobuses; el edificio del estacionamiento de siete pisos con capacidad para 2500 automóviles, y 900 autos al descubierto.
Fotografía: Pedro Hiriart
El edificio de la Terminal es la parte medular del macroedificio, en este espacio la prioridad fue lograr un ambiente de bienestar y amplitud para los pasajeros, el cual se consigue por varios factores. Uno de ellos es la generosidad de las áreas como en el gran hall de dos niveles, con jardineras, cafeterías, restaurantes, concesiones y servicios. También por la presencia constante de la luz natural, tema fundamental del proyecto, la cual predomina en toda la construcción, a través de grandes frentes de cristal, de las perforaciones circulares en muros y falsos plafones. Los domos de las azoteas permiten que la luz se filtre generosamente en los interiores sin tener ganancias térmicas. Igualmente contribuyen al bienestar la ventilación natural complementada por aire lavado, ya que sólo en las áreas de última espera se utiliza el aire acondicionado.
La planta baja se destinó para las llegadas de los pasajeros tanto nacionales como internacionales, los cuales pasan por la zona de migración en el “dedo” internacional, reclamo de equipaje y control de aduana hasta llegar al gran hall; y en el “dedo” nacional transitan por reclamo de equipaje para después pasar al gran hall. La planta alta se destinó para la salida de los pasajeros, los cuales acuden a la zona de documentación para después pasar, a través del control de acceso, a la sala de pre-espera que tiene vistas a la plataforma y cuenta con concesiones, servicios y restaurantes. En este nivel también se localizan las salas de última espera en los “dedos” norte y sur, desde donde se observa el movimiento de los aviones por la ranura horizontal de cristal que recorre las fachadas interiores. También es importante comentar de esta zona la solución del sistema de aire acondicionado que permite un ahorro considerable de energía pues por su diseño se acondicionan solamente los tres primeros metros de altura.
En el nivel intermedio o mezanine se logra hacer la separación de los pasajeros de llegada y salida; para salir se baja por medio de rampas contenidas por cristales y se dirige a los pasajeros hacia el nivel de los aeropasillos transparentes para abordar el avión; y para llegar se dirige a los pasajeros por medio de escaleras mecánicas y elevadores hacia la planta baja.
La unidad del conjunto se logra por medio de las fachadas de precolados de concreto blanco con agregado de mármol cincelados de 6 a 15 m de largo por 1.50 m de ancho y 0.20 m de espesor los cuales tienen perforaciones circulares de 0.30 m de diámetro. Estos precolados, que requieren un mínimo de mantenimiento, se realizaron en los terrenos del aeropuerto lo que permitió un ahorro considerable de tiempo, en este sentido es necesario anotar que el macroedificio se realizó en tan sólo 28 meses.
La estructura del conjunto se diseñó mixta, de acero y concreto, con lo cual se logró un ahorro de tiempo en la ejecución. Por estar en terrenos del lago de Texcoco de muy baja resistencia y por el hundimiento paulatino de esta zona de la ciudad, en la cimentación de los “dedos” se emplearon pilotes, contratrabes y losas de cimentación; y para el gran hall, patio y estacionamiento se utilizaron pilas a 63m de profundidad, contratrabes y losas de cimentación.
La Terminal 2 cuenta con un centro de información “data center” que permite el control de todos los servicios como agua, electricidad, circuito cerrado de televisión, voz y datos, etcétera; estas cualidades aunadas a la eficiencia y calidad de los espacios la convierten en la Terminal aérea más moderna de Latinoamérica.
Además, es necesario mencionar que para hacer eficiente la conexión entre las dos Terminales se instaló un aerotrén que es usado únicamente por los pasajeros documentados, empleados de líneas aéreas y otros prestadores de servicios del aeropuerto. La nueva Terminal permitirá incrementar el flujo de pasajeros de 24 a 36 millones por año, mostrándose como una de las principales Puertas de entrada y salida del país.
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografías: Jaime Navarro y Pedro Hiriart